El Centro chileno de robótica y nuevas tecnologías, también incorpora la dimensión de la cultura humana y la sociedad en su paradigma de desarrollo.
En efecto la robótica y la inteligencia artificial, que están a la base de los cimientos de este Centro, suponen que estas tecnologías están concebidas para el servicio de la humanidad.
El impacto en la definición misma de ser Humano, tiende a la interacción con estas nuevas tecnologías, al haber desde ya ocupado un puesto gravitante en nuestras vidas cotidianas
La robótica es un concepto de dominio público. La mayor parte de la gente tiene una idea de lo que es la robótica, conoce sus aplicaciones y el potencial que tiene; sin embargo, no conocen el origen de la palabra robot, ni tienen idea del origen de las aplicaciones útiles de la robótica como ciencia.
La robótica tal como hoy en día la conocemos, se inspira en anhelos y mitos profundos, rastreables en la historia de la humanidad, teniendo su precendente en los autómatas mitológicos y en las leyendas medievales
Desde el principio de los tiempos, el hombre ha deseado crear vida artificial. Se ha empeñado en dar vida a seres artificiales que le acompañen en su morada, seres que realicen sus tareas repetitivas, tareas pesadas o difíciles de realizar por un ser humano.
Es así como esta metáfora se refleja en el mismo mito de la creación judeo cristiano, donde Adán y Eva serían los primeros autómatas inteligentes creados, y Dios fue quien los programó y les dio sus primeras instrucciones que debieran de seguir.
Dentro de la mitología griega se puede encontrar varios relatos sobre la creación de vida artificial, siendo el mito de Prometeo uno de los más conocidos. De acuerdo a este mito, Prometeo creo el primer hombre y la primer mujer con barro y animados con el fuego de los cielos.
Los primeros autómatas utilizaban, principalmente, la fuerza bruta para poder realizar sus movimientos, que ayudaron al hombre a facilitarle su trabajo.
Sin embargo, desde esta misma perspectiva antrópica, surgen alertas sobre potenciales amenazas de estas tecnologías , por lo que la promoción de un debate en torno a salvaguardas tampoco no pueden ser ajenos a nuestro Centro.
En la actualidad, es un tema que causa mucha controversia e interés pensar que en un futuro cercano, robots más avanzados tecnológicamente podrían llegar a convivir con los seres humanos en el ámbito público de nuestra sociedad, desempeñándose en empleos y tareas propias de nosotros.
El avance del proceso tecnológico rinde sus frutos desde hace ya bastante tiempo y muchas tareas que anteriormente eran realizadas por el hombre fueron progresivamente dejadas a las máquinas.
Se presenta el interrogante de si podrá el hombre y la sociedad asumir el desafío de convivir en armonía con seres artificiales.
Desde hace ya mucho tiempo se especula con la posibilidad de que máquinas de inteligencia artificial, convivan y coexistan con nosotros, los seres humanos e incluso se apoderen de la mayor parte de las tareas que hoy en día desempeñamos.
La idea de esta convivencia simultánea se remonta a Isaac Asimov, quien en 1950, plantea las Tres Leyes de la Robótica para que robots y seres humanos vivan en armonía:
1. Un robot no debe causar daño a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra ningún daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes impartidas por los seres humanos, excepto cuando dichas órdenes estén reñidas con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, mientras dicha protección no esté reñida ni con la Primera ni con la Segunda Ley
Asimov planteaba como factible una realidad que, para los tiempos en que fue relatada, parecía sencillamente imposible. Sus relatos y escritos provienen del campo ciencia ficción, aunque hoy en día su visión futurista coincide con el desarrollo tecnológico aplicado a la robótica.
En efecto, la tecnología robótica acompaña nuestras vidas desde hace años, aún cuando no podamos hablar de robots con forma humana ni los veamos desplazarse sobre dos piernas.
Pese a ello, asumir que en un futuro cercano un robot que imite nuestras formas y movimientos pueda integrarse a nuestro ambiente familiar – por ejemplo para ayudar en tareas domésticas- plantea desafíos más complejos.
Sin duda la robótica tendría un fuerte impacto en la sociedad, generando una transformación del significado y valor del trabajo en sí mismo. La automatización y robotización de tareas (incluso las hogareñas) traería aparejadas nuevas conductas de esparcimiento, tiempos de ocio y cambios en las relaciones interhumanas.
Probablemente afectaría a los modelos laborales y a la organización empresarial, conforme las empresas se vayan adaptando para aprovechar todo el potencial de los sistemas robotizados.
Mayor desempleo, menor demanda de mano de obra especializada, revueltas y reclamos sindicales serían desafíos insoslayables del nuevo escenario planteado.
Para imaginar la gravedad de sus consecuencias, basta con considerar la evolución del fenómeno previsto por los expertos en automatización y robótica avanzada.
La idea de esta convivencia simultánea se remonta a Isaac Asimov, quien en 1950, plantea las Tres Leyes de la Robótica para que robots y seres humanos vivan en armonía:
1. Un robot no debe causar daño a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra ningún daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes impartidas por los seres humanos, excepto cuando dichas órdenes estén reñidas con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, mientras dicha protección no esté reñida ni con la Primera ni con la Segunda Ley
Asimov planteaba como factible una realidad que, para los tiempos en que fue relatada, parecía sencillamente imposible. Sus relatos y escritos provienen del campo ciencia ficción, aunque hoy en día su visión futurista coincide con el desarrollo tecnológico aplicado a la robótica.
En efecto, la tecnología robótica acompaña nuestras vidas desde hace años, aún cuando no podamos hablar de robots con forma humana ni los veamos desplazarse sobre dos piernas.
Pese a ello, asumir que en un futuro cercano un robot que imite nuestras formas y movimientos pueda integrarse a nuestro ambiente familiar – por ejemplo para ayudar en tareas domésticas- plantea desafíos más complejos.
Sin duda la robótica tendría un fuerte impacto en la sociedad, generando una transformación del significado y valor del trabajo en sí mismo. La automatización y robotización de tareas (incluso las hogareñas) traería aparejadas nuevas conductas de esparcimiento, tiempos de ocio y cambios en las relaciones interhumanas.
Probablemente afectaría a los modelos laborales y a la organización empresarial, conforme las empresas se vayan adaptando para aprovechar todo el potencial de los sistemas robotizados.
Mayor desempleo, menor demanda de mano de obra especializada, revueltas y reclamos sindicales serían desafíos insoslayables del nuevo escenario planteado.
Para imaginar la gravedad de sus consecuencias, basta con considerar la evolución del fenómeno previsto por los expertos en automatización y robótica avanzada.
Los robots de servicio están en una fase inicial en cuanto a su desarrollo y expansión comercial. Con el fin de diferenciar los robots de servicio de los de producción, un robot de servicio se define como “un robot que funciona total o semi autónomamente para realizar servicios útiles al bienestar de los seres humanos y al equipamiento, excluyendo las actividades de fabricación”
Las tareas que típicamente realizan los robots de este tipo incluyen la limpieza (por ejemplo los robots domésticos), la inspección, las actividades médicas (por ejemplo los robots quirúrgicos), la seguridad, (robots antibombas) la ayuda a discapacitados, etc. Claramente se adecuan a los entornos difíciles, desagradables o peligrosos para el acceso de las personas (tales como trepar paredes, introducirse en alcantarillas, inspeccionar reactores nucleares, etc.).
Algunos teóricos advierten que la incorporación creciente de robots nos conducirá hacia una economía y una sociedad más polarizada.
La visión de los expertos es que habría una serie importante de cambios que tendrían lugar en un lapso de tiempo relativamente corto, lo que incrementaría el problema de adaptación para un amplio conjunto de trabajadores.
Sería difícil para los trabajadores con bajos niveles de cualificación o con formación inadecuada para ocupar puestos de trabajo que requieran las capacitaciones y la flexibilidad para adaptarse a los contextos tecnológicos cambiantes en un periodo de tiempo tan corto como el que se ha previsto para la automatización de las actividades en numerosos campos industriales.
La caída en el empleo como consecuencia de los nuevos sistemas de producción y de servicios basados en robots podría llevar a una sociedad en la que muchas personas no fuesen capaces de encontrar un empleo.
Esto podría dar lugar a una sociedad dual en la que no solamente un gran número de personas serían incapaces de encontrar trabajo sino que también muchos trabajadores tendrían que soportar una seguridad en el empleo reducida en aquellos puestos más exigentes. En este escenario, la división entre una minoría segura y bien pagada y una mayoría insegura podría provocar tensiones sociales distópicas.
Sin embargo, las visones más auspiciosas prevén impactos positivos de la automatización y la robótica, ya que guiarían al hombre hacia una sociedad integrada.
Las instituciones tomarán decisiones en respuesta a los nuevos acontecimientos con el fin de reforzar mecanismos de integración social y redistribución de la riqueza para satisfacer los nuevos retos planteados por la difusión de los robots en la fabricación y en los servicios. En particular, el desplazamiento de la mano de obra humana por los robots encuentra respuesta con medidas específicas para proporcionar formación que ayude a reemplear a dichos grupos de trabajadores afectados por la automatización y la robotización. Además, será esencial proporcionar algunos ingresos a las personas afectadas hasta que puedan volver a entrar en el mercado laboral.
Las tareas que típicamente realizan los robots de este tipo incluyen la limpieza (por ejemplo los robots domésticos), la inspección, las actividades médicas (por ejemplo los robots quirúrgicos), la seguridad, (robots antibombas) la ayuda a discapacitados, etc. Claramente se adecuan a los entornos difíciles, desagradables o peligrosos para el acceso de las personas (tales como trepar paredes, introducirse en alcantarillas, inspeccionar reactores nucleares, etc.).
Algunos teóricos advierten que la incorporación creciente de robots nos conducirá hacia una economía y una sociedad más polarizada.
La visión de los expertos es que habría una serie importante de cambios que tendrían lugar en un lapso de tiempo relativamente corto, lo que incrementaría el problema de adaptación para un amplio conjunto de trabajadores.
Sería difícil para los trabajadores con bajos niveles de cualificación o con formación inadecuada para ocupar puestos de trabajo que requieran las capacitaciones y la flexibilidad para adaptarse a los contextos tecnológicos cambiantes en un periodo de tiempo tan corto como el que se ha previsto para la automatización de las actividades en numerosos campos industriales.
La caída en el empleo como consecuencia de los nuevos sistemas de producción y de servicios basados en robots podría llevar a una sociedad en la que muchas personas no fuesen capaces de encontrar un empleo.
Esto podría dar lugar a una sociedad dual en la que no solamente un gran número de personas serían incapaces de encontrar trabajo sino que también muchos trabajadores tendrían que soportar una seguridad en el empleo reducida en aquellos puestos más exigentes. En este escenario, la división entre una minoría segura y bien pagada y una mayoría insegura podría provocar tensiones sociales distópicas.
Sin embargo, las visones más auspiciosas prevén impactos positivos de la automatización y la robótica, ya que guiarían al hombre hacia una sociedad integrada.
Las instituciones tomarán decisiones en respuesta a los nuevos acontecimientos con el fin de reforzar mecanismos de integración social y redistribución de la riqueza para satisfacer los nuevos retos planteados por la difusión de los robots en la fabricación y en los servicios. En particular, el desplazamiento de la mano de obra humana por los robots encuentra respuesta con medidas específicas para proporcionar formación que ayude a reemplear a dichos grupos de trabajadores afectados por la automatización y la robotización. Además, será esencial proporcionar algunos ingresos a las personas afectadas hasta que puedan volver a entrar en el mercado laboral.
La robótica y la informatización avanzadas cambiarán nuestra idea del trabajo, tal y como lo concebimos ahora, puesto que una serie de actividades la realizarán los robots y producirán cambios importantes en lo que entendemos por tiempo de ocio y gestión doméstica. En este contexto, se hace indispensable reforzar las iniciativas de aprendizaje, formación y reciclaje permanentes.
Las innovaciones tecnológicas de la sociedad global han multiplicado la presencia de bienes de tecnología digital en los hogares, dando origen a la robótica doméstica . Estos cambios sitúan las transformaciones producidas en el campo de lo refundacional, ya que estos cambios son omnipresentes , radicales, vertiginosos y provisionales ( por que la obsolecencia es muchas veces programada)
Hoy día la masificación de gadgets tecnológico en nuestra vida cotidiana, ya ha cambiado las modalidades de nuestro relacionamiento, acelerando provocando la integración entre las tecnologías que están a la base de la inteligencia artificial y la robótica, transformando a los ciudadanos de este mundo desde ya en eventuales cyborgs, vislumbrando que ya podemos hablar de una humanidad postorgánica, con todos los desafíos que esto trae a los paradigmas de las ciencias, la filosofía y la economía y de la sociedad y culturas humanas
Las innovaciones tecnológicas de la sociedad global han multiplicado la presencia de bienes de tecnología digital en los hogares, dando origen a la robótica doméstica . Estos cambios sitúan las transformaciones producidas en el campo de lo refundacional, ya que estos cambios son omnipresentes , radicales, vertiginosos y provisionales ( por que la obsolecencia es muchas veces programada)
Hoy día la masificación de gadgets tecnológico en nuestra vida cotidiana, ya ha cambiado las modalidades de nuestro relacionamiento, acelerando provocando la integración entre las tecnologías que están a la base de la inteligencia artificial y la robótica, transformando a los ciudadanos de este mundo desde ya en eventuales cyborgs, vislumbrando que ya podemos hablar de una humanidad postorgánica, con todos los desafíos que esto trae a los paradigmas de las ciencias, la filosofía y la economía y de la sociedad y culturas humanas
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